martes, 8 de marzo de 2011

UNA PALABRA TUYA 8 MARZO

U N A  P A L A B R A  T U Y A
Marcos 12, 13-17
En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?" Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: "¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea." Se lo trajeron. Y él les preguntó: "¿De quién es esta cara y esta inscripción?" Le contestaron: "Del César." Les replicó: "Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios, a Dios." Se quedaron admirados
HOY COMENTA EL EVANGELIO JUAN JOSE GARCIA (Departamento de Orientación)
En una primera lectura del texto de Marcos me llega el mensaje de la separación entre el poder y Dios, pagar impuestos o la idea de servir a Dios o al dinero: “Lo que es del César pagádselo al César…”. Sin embargo, en una segunda lectura me quedo con la dinámica psicológica que hay entre los interlocutores del texto. Los fariseos quieren “cazar” a Jesús con una “pregunta trampa”. Esta intención contrasta con un dato que describe a Jesús en el mismo texto: “Maestro, sabemos que res sincero”, “…enseñas el camino de Dios sinceramente”. Es decir, tenemos dos estilos de comunicación y de intencionalidad: el sutil, indirecto y malicioso, frente al claro, directo y honesto.  Este intercambio de mensajes me hace preguntarme por un factor psicológico clave en nuestro tiempo: vamos perdiendo la capacidad de comunicarnos en profundidad y vamos perdiendo el valor de la honestidad. Sin duda la Psicología se pronuncia al respecto diciendo que comunicarse de forma directa y sencilla (no con rodeos, “¿Por qué intentáis cogerme?...”), ser honesto y actuar de forma que ganemos en seguridad interior, son estrategias asertivas sanas que equilibran y humanizan a la persona.  Es claramente recomendable para el buen ajuste emocional y psicológico un aporte de honestidad, congruencia, integridad y transparencia, etc, y llevarlo después a la comunicación con los demás. “La verdad os hará libres” siempre ha sido una de las premisas del Evangelio que más me han interpelado. Y no hay duda que si deseamos potenciar nuestra estabilidad emocional debemos avanzar en comunicación honesta y asertiva, frente a los cada vez más abundantes valores de encubrimiento, mentira, hipocresía o incongruencia.  Con frecuencia renunciamos a transmitir lo que realmente pensamos o sentimos al vernos demasiado influenciados por la imagen social, la opinión del otro o el seguir un prototipo. De ser así seríamos “dependientes” del entorno e inseguros por dentro. Dice San Marcos en el texto a cerca de Jesús “Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie”. Es decir, que Jesús ofrece un modelo de comunicación profunda y honesta, a la vez que “independiente” de la opinión ajena. Esta dinámica es muy valiente en nuestro mundo actual, desarrollarla sería más bien nadar a contracorriente, incluso fácilmente seríamos mal interpretados. ¿Nos extraña?.... ¿No sería lo mismo que vivió Jesús en su tiempo?....

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